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SUPERA LA ANSIEDAD SOCIAL

 

En la ansiedad y fobia social, a diferencia de otros trastornos de ansiedad, las situaciones temidas, aunque estas varían en cada persona, tienen un común denominador y es que son sociales. Para que el lector se sitúe podemos poner algunos ejemplos de dichas situaciones: ir a reuniones, ir a fiestas, relacionarse con determinadas personas, pedir información, hablar en público, realizar exámenes orales, defender sus derechos ante determinadas personas, hablar con personas de autoridad, mantener una conversación con personas poco conocidas, entrar en un lugar en el que haya gente, o incluso ir caminando por la calle, y muchos más.

 

     En estas situaciones, o ante su posible ocurrencia, en las personas que padecen ansiedad o fobia social, se suele producir una preocupación y temor extremos de que los demás le vean ansioso, débil, ridículo, loco, estúpido. Es decir se teme la evaluación negativa de los demás. Se cree que van a juzgarle negativamente porque se darán cuenta de algún error o defecto. En las situaciones sociales temidas suelen aparecer: 

 

- Palpitaciones

- Temblores

- Sudoración 

- Molestias gastrointestinales

- Tensión muscular

- Enrojecimiento

- Descoordinación

- Torpeza

 

     Si se puede se evitarán por todos los medios las situaciones temidas y no se contactará con las personas presentes en ellas. A veces, aunque se enfrente a esas situaciones, se hará con mucho esfuerzo y experimentando una intensa ansiedad, en forma de sensaciones corporales y pensamientos negativos e intentando protegerse de un modo u otro. Así, por ejemplo, puede no hablar, apartar la mirada si cree que alguien le va a preguntar algo que considera incómodo, apoyar las manos en algún lugar por si le tiemblan. También puede aparecer ansiedad anticipatoria ante la posibilidad de encontrarse en las situaciones sociales temidas.

 

Seguidamente, en el testimonio de un paciente, vamos a ver  representado lo dicho.

 

Estoy así desde siempre. No  entiendo como hay personas que disfrutan de la gente. Yo  trato de huir de la gente y no lo consigo, me la encuentro por todos los lados. En el metro, en la calle..., me molesta la gente. A la mayoría les saco algo que suscita la envidia: El que anda con más garbo que yo; el que me parece que es más feliz que yo y así .Llevo ya mucho tiempo evitando y  huyendo de la gente, tanto que ya no sé si este es mi problema o cual es mi problema.  Pero en lo referente a la gente, realmente no me apetece nada.

Cuando contemplo la posibilidad de relacionarme me intranquilizo mucho, cualquier interacción social me produce ansiedad, me produce temor, malestar, incomodidad. Esto me da problemas con mi pareja, porque a ella le gusta relacionarse más que a mi y siempre en su vida hay alguien más que nosotros dos. Siempre tiene que haber alguien más. Eso me irrita y me incomoda. Sus padres, sus amigas, yo que sé. Siempre hay alguien que viene como por sorpresa.

 

Siempre me sentí  más torpe que los demás. En la infancia con los niños del barrio, con los vecinos, con lo compañeros del colegio, con los profesores. En la adolescencia continúo y se añadían a las ganas de hablar con chicas que me gustaban. Más tarde, en el trabajo con los jefes, las figuras de autoridad, los que tenían estudios y profesiones de carrera, los que tenían más dinero, los que eran más simpáticos, más listos, más rápidos y más precisos en el trabajo,  mas graciosos, ¡más, más, más…!.. Estaba muy resentido hacia ellos y al mismo tiempo les envidiaba y deseaba ser como ellos pero me aterraba no conseguirlo y, además, no sabía cómo se podía conseguir.

Cada vez me encontraba más aislado, pero si estaba con ellos me sentía muy mal, muy torpe, muy inferior en todos los sentidos y como ese sufrimiento era aun peor, entonces evitaba estar con ellos, por lo que siempre evitaba las situaciones y los contactos con esta gente. Fiestas, grupos, invitaciones…

Yo no caía bien a la gente… Y mi vida se ha ido construyendo así. Pero también, al mismo tiempo, tengo miedo a estar solo, a defraudar, a decir o actuar equivocadamente y entonces, evito decir no y digo a todo que sí aunque no me convenga.

Relacionarme se me hace un mundo, pero es que no puedo, no puedo... Me siento torpe, me parece que los demás saben más que yo, son más listos que yo, son más maduros que yo, son más hábiles que yo, hasta para despegar una bolsa en la frutería, para resolver una dificultad... Son más hábiles que yo.

Ya no sé que me da problemas, pues ya me he acostumbrado a vivir así, pero a lo mejor es la causa de mi infelicidad y no me estoy enterando, porque he aprendido a evitar muchísimo las situaciones sociales. Pero a veces me siento solo,  me siento aislado en mi trabajo, ya nadie cuenta conmigo para casi nada, y tampoco puedo aislarme del todo. Tengo que estar huyendo de la gente y cuando no puedo huir lo paso fatal. Me gustaría tener..., no sé, a veces es que… (llorando) siento envidia de los demás cuando veo que los demás hacen sus cosas. Pero es que ya tengo mucho resentimiento y envidia hacia los demás.

Si a lo mejor tengo que ir a algún sitio, me resulta incómodo si hay gente, procuro ir cuando no hay nadie. En el trabajo procuro evitar encontrarme con los compañeros en situaciones informales. Procuro pasar cuando están ocupados en el teléfono y así no hablar. Cuando voy a buscar a mi hijo al colegio, me apaño para no hablar con los demás padres.

Si me proponen ir a tomar algo digo que no puedo, pongo excusas para no ir. Si tengo que aprender algo prefiero hacerlo online o por libros. Yo solo antes que ir a una clase con compañeros. Es que el grupo me abruma mucho, porque yo, ¡no puedo con eso! No me siento igual al grupo, me siento inferior al grupo. ¡Me siento inferior a muchísima gente!.….No se esto es lo que me pasa. Me da vergüenza.

De pequeño era muy vergonzoso. Y me da vergüenza también que los demás vean que estoy nervioso, torpe, débil, me pongo tenso también, no sé de qué hablar. También me cuesta mucho trabajo y esfuerzo decir que no, muchísimo. En fin, que donde mejor estoy es solo, pero claro, también solo pues , no se…. la vida me resulta invivible”.

¿Es posible superar esto?

 

     Tú no has nacido así. Has nacido con tu sello propio que te diferencia de los demás. Pero no has nacido con esas características que llamamos ansiedad social. Para entendernos brevemente has ido adquiriendo a través de determinadas circunstancias y experiencias de tu biografía e historia, unas creencias e ideas de inferioridad e incompetencia de ti, en comparación con otras personas (muchas) en determinadas capacidades, que pueden abarcar desde los aspectos físicos y de apariencia a los aspectos intelectuales y sociales.

 

     Cuando sentiste y creíste que eras inferior, no fue responsabilidad tuya y mucho menos culpabilidad. Eras un niño indefenso. Sin darte cuenta, como me decías, te resultaban tan insoportables determinadas situaciones sociales que las evitabas o huías de ellas como podías. Así ibas aprendiendo que no podías, que no eras como los demás. Y en parte tenías razón, pero sólo en parte. Tenías razón en que no podías, no porque carecieses del potencial para ello, sino porque al evitar esas situaciones, también evitabas cualquier posibilidad de aprender, y terminabas no aprendiendo las competencias que necesitabas y careciendo de ellas. Y así concluías que eras distinto.

 

     Por lo tanto, nuestra hipótesis de trabajo es que puedes, pero no sabes. Y eso significa que puedes aprender lo que necesitas aprender, y también significa que tal vez hayas distorsionado lo que crees que necesitas aprender, ya que a lo mejor está bien socialmente ser como eres, pero si los demás no te ven, no te pueden valorar ni querer como eres.

 

     Entiendo que lo pasaras tan mal, que lo hayas generalizado a otras personas y situaciones para así protegerte y no volver a sufrir, pero esto te está produciendo una visión incorrecta del mundo y limitada a aquello que pasó, y que luego siguió pasando. No porque el mundo sea así en su totalidad sino porque tu seguiste evitando las posibilidades de poner a prueba que el mundo es distinto de cómo tu lo viste cuando sufriste tanto.

 

     Ahora yo te propongo volver a experimentar. Se puede. Es posible hacerlo con ayuda profesional. Y pasado un tiempo de trabajo irás comprobando como hay en ti y en el mundo muchos tesoros. Pero ahora sí que la responsabilidad ya es tuya. 

 

Jesús Rodríguez Goñi

 

 

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Dr. Jesús Rodríguez Goñi

(Dr. en Psicología con número de colegiado M-6504)

                

Las Rozas de Madrid

 

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